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martes, 19 de mayo de 2015

Península de Paria 2015

Álbum de Fotos en Facebook.

Todo esto empezó en un viaje a Chaguaramas de Sotillo, Península de Paria, del compañero Juan García en el que tuvo la mágica oportunidad de encontrarse con una enorme tortuga marina en pleno desove. Se puso a investigar más al respecto y consiguió con la asociación civil CICTMAR tenía años investigando y protegiendo a estos maravillosos seres. Su campo de acción es precisamente la Península de Paria.

Juan propuso ante los moderadores de nuestra asociación civil que de alguna forma apoyáramos esta iniciativa encontrando eco especialmente en quien les escribe esta reseña.

En una primera reunión con Hedelvy Guada, la persona que ha hecho realidad CICTMAR, ambos propusimos la elaboración y traslado de letreros divulgativos con información para los visitantes de las playas sobre como pueden proteger a las tortugas marinas no entorpeciendo su desove.

Nos pusimos manos a la obra. Lo primero fue diseñar el letrero y algunas imágenes para nuestras redes sociales, actividad en la que nos ayudó nuestro compañero Alberto Salazar. Dicho boceto y sus respectivos textos pasaron por la aprobación de CICTMAR y se difundieron en su momento.

Nos propusimos en aquel momento tener al menos un letrero listo para llevarlo a Paria en la próxima Semana Santa. Ya con el letrero diseñado era turno de llevarlo a la realidad pero en un primer intento no se concretó. Para la elaboración del letrero emplearíamos tablas extraídas de paletas de mercancías (buscando también darle un toque de reciclaje al proyecto) Pero nos quedamos en la fase previa a la pintura de los textos ya con las tablas listas.

Para no quedar en nada en aquel momento con CICTMAR y las tortugas marinas propuse emplear parte de los fondos que habíamos recolectado ese año para adoptar un vivero en Cipara y así fue.

Pasaron unos meses y Juan volvió a sentir la necesidad de llevar a cabo el proyecto del letrero y empezó el proceso nuevamente prácticamente solo. Al ver como el letrero iba tomando forma varios de nosotros nos entusiasmamos nuevamente y ayudamos a darle los toques finales y llevarlo a Paria, según el plan original.

Esta Semana Santa, y después de los respectivos preparativos, nos fuimos a Sucre. Íbamos a ser cuatro caravanas pero lamentablemente la que venía de Margarita se cayó así que sólo fuimos los de Caracas.

La primera caravana salió con éxito el martes rumbo a San Juan de las Galdonas. Aquí iban una Jeep Grand Cherokee, una Jeep Liberty y una Chevrolet Luv D-Max. Los participantes de esta caravana iban a quedarse en posada durante este viaje.

La segunda caravana salió bien temprano el miércoles rumbo a Cipara. Aquí íbamos una Toyota Serie 80, una Mitsubishi Sportero y una Mitsubishi Montero Sport. Llegamos a Cipara apenas se hizo de noche luego de un viaje sin contratiempos y placentero.

La tercera caravana, una Toyota Serie 80 y un Toyota Serie 70, salió el miércoles en la noche, pernoctó en Puerto La Cruz y siguió el jueves temprano hacia Cipara en donde ya nos encontrábamos acampando los segundos y ya habían llegado a pasar el día los primeros.

Cipara es una playa muy poco visitada por lo lejana, apenas vimos un campamento o dos de visitantes. Es la playa de tierra firme más al noreste del país a la que se puede llegar en carro. El suelo de la playa está compuesto de caracolitos y tiene poco espacio de agua antes de volverse profunda y peligrosa. Sin embargo por el lado positivo es fresca, tiene mucha sombra, es poco concurrida, tiene agua potable y los lugareños son amables, más de uno pasó por nuestro campamento para darnos la bienvenida, indicarnos que es un sitio seguro y ponerse a la orden.

Allí hicimos contacto con el pescador David Urbano, representante de CICTMAR allí, a quien le hicimos entrega de una encomienda de parte de Hedelvy y charlamos un rato sobre la pesca, el pueblo, las tortugas y su actividad que consiste en patrullar la playa de noche para llevar el censo de tortugas, tarea que en estos momentos lleva a cabo su esposa ya que David tiene una condición médica que limita su actividad física.

Nos alegró escuchar de David que prácticamente no han aparecido tortugas muertas en los últimos tiempos, al parecer no sólo en Cipara han entendido que no deben matarlas.

Estando allí decidimos que Cipara no era un sitio que necesitara urgentemente un letrero de protección de las tortugas ya que recibe pocos visitantes y sus pobladores están bien informados al respecto y además lucen bien ya que la pesca es muy buena en el sitio.

Pasamos un excelente jueves allí, tranquilos, compartiendo, comiendo. La gente del primer grupo se regresó a San Juan de las Galdonas. Tuvimos un premio ya viernes de madrugada, una tortuga verde se acercó a la playa para hacer el amago de desove y Juan pudo tomarle una espectacular foto ya cuando iba regresando al mar a las 5:26am. Ese día desayunaríamos y recogeríamos campamento para irnos a Chaguaramas.

El viernes nos desplazamos a Chaguaramas de Sotillo en dónde ya se encontraban instalados los del primer grupo. Sin esperar mucho contactamos al señor Justo (un poblador que ya conocíamos) para entregarle unos donativos en ropa y víveres para la gente del pueblo y ponernos a la orden con el letrero. El recibimiento para el mismo fue insuperable, mandaron a llamar al encargado de la playa, el sr. Vicente Rosas, y enseguida se pusieron manos a la obra para ayudarnos a instalarlo en toda la entrada, siempre agradecidos por llegar gente aportando cosas positivas a la comunidad y no acaba trapos como los que dañan nuestra reputación. Algunos visitantes se acercaron a ver que hacíamos y les contamos sobre nuestra labor social y les entregamos un folleto elaborado por CICTMAR. Luego de instalado el letrero nos tomamos la foto de rigor, fue un momento emocionante.

En Chaguaramas ha habido un cambio, la comunidad está organizada, cobran entrada, tienen la playa delimitada y ofrecen servicios como recolección de basura, hielo, comidas, coco, etc .Además de ésto marcan y protegen los nidos de tortugas y, según nos contó el señor Justo, han tenido que llamarle la atención a visitantes que circulan por la orilla con sus vehículos. En definitiva están al tanto de la protección de las tortugas. Esperemos que los visitantes no hagan esto y no sigan prendiendo fogatas en las noches.

Chaguaramas es una belleza. Relativamente similar a Cuyagua por lo amplia y los cocoteros, es de aguas tranquilas y poco profundas.  La entrada a la playa estaba bien seca, en ningún momento tuvimos que pasar a 4x4, simplemente rodar lentamente en los sitios más complicados. Con agua este camino es otra historia, ojo con eso. Allí hay una laguna que sería muy atractiva si la sanearan.

La gente de la primera caravana se fue ese viernes en la noche a su posada para arrancar el sábado temprano vía Caracas. Los demás nos quedamos ese sábado allí y arrancamos bien temprano a Caracas el domingo, viaje que resultó ser maratónico por la cantidad de tráfico que nos conseguimos en el camino, aproximandamente 16 horas de manejo en total con sólo paradas en Río Caribe para desayunar y Puerto La Cruz para almorzar.

Así concretamos otro espectacular paseo de Aravak4x4 con labor social incluida que esperamos poder seguir llevando adelante.

Faustino Ubiaga


viernes, 13 de febrero de 2015

Salto K - Millenium - Serra do Sol

Video del viaje en youtube

Casi un año después de la Ruta Las Planetas – Bosque Nublado el team de offroad extremo de Aravak 4x4 emprendió una nueva aventura, visitar la Gran Sabana, pero no para el típico viaje, esta vez nos propusimos llegar al Salto K (Kae Meru), Millenium (Chirimata Meru) y Serra do Sol (Uei Tepui). Una de las rutas offroad más famosas de Venezuela.

El equipo conformado por dos Mitsubishi Montero Dakar y una Toyota Land Cruiser Burbuja Serie 80 (todos con winch y preparados para vadeos, pero sin bloqueadores) tomó carretera el viernes 31 de octubre de 2014 con destino Puerto Ordaz en donde se haría la primera parada para pernoctar. La mañana siguiente, después de degustar unas deliciosas cachapas y comprar hielo y las últimas provisiones necesarias arrancamos vía Gran Sabana el primer día del mes de noviembre. Hicimos la habitual parada en la Piedra de la Virgen en la que unos pidieron protección para el grupo y otros permiso para entrar a esta espectacular zona de Venezuela.

Nuestro plan inicial era pernoctar ese sábado en el Campamento Caliope Wari, ya bastante cerca de Santa Elena de Uairen, pero nos encontramos con el sitio cerrado. Decidimos ir al punto de entrada de la ruta y ver si podíamos quedarnos allí. Pasamos el portón de entrada a la trilla y poco más adelante conseguimos un sitio apropiado para acampar. No volveríamos a entrar a territorio del Parque Nacional Canaima hasta dentro de una semana.

El domingo 2 de noviembre salimos a la troncal 10 nuevamente con destino Santa Elena de Uairen para cargar combustible, reponer hielo y bebidas. Regresamos al portón de entrada de la ruta y esta vez seguimos de largo empezando, ahora sí, nuestra aventura.

Rodamos por la trilla y nos encontramos el primer paso de río. La quebrada se encontraba bastante baja y la entrada estaba repleta de barro, complicada sería la salida que presentaba una inclinación bastante considerable. La primera Montero y la 80 lograron salir no sin antes una buena patinada, la siguiente Montero tuvo que emplear su winch. Aquí empezamos a decir que unos bloqueadores de diferencial no nos hubieran venido mal. Más adelante un nuevo cruce de río con salida inclinada no perdonaría a ninguno de los tres vehículos, menos mal que tenemos una punta de eje, el mejor amigo en este viaje. Seguimos nuestro camino por la trilla. Llegamos a uno de los puntos marcados como encrucijada, decidimos irnos por la izquierda pensando que era la ruta más complicada y nos adentramos en la selva por la cual rodaron con relativa tranquilidad los chasis cortos, el chasis largo tuvo que maniobrar más para evitar los golpes contra los árboles. Finalmente vimos la Comunidad de Los Limas y nos percatamos de la entrada, una larga e inclinada subida que hacía parecer a las anteriores juegos de niños y para rematar precedida por una bomba de barro, el diagnóstico inmediato nos indicó que debíamos usar winch. Los copilotos rápidamente se desplazaron con la punta de eje y mandarria, se prepararon nuevamente los winches y pasamos lentamente uno por uno.

Llegamos al valle en donde se asienta la Comunidad. Asombramos a los niños con caramelos, verles sus caritas de alegría no tiene precio. Luego conversamos con los mayores y el jefe de la Comunidad. Nuestra condición de Asociación Civil manifiesta nuestro interés en nuestro entorno y como tal habíamos planificado una recolección y entrega de donativos para esta comunidad, el agradecimiento no se hizo esperar. Luego de una amena charla y hacer desembolso del derecho de paso proseguimos ya que teníamos que llegar al Salto K ese mismo día y la plaga, constante compañera en este viaje, apuró nuestra partida.

Luego de transitar la llanura que rodea a la comunidad cruzamos un río relativamente bajo y con una salida muy empinada pero corta, todos pasaron sin winch pero maniobrando con cuidado. Posteriormente empezaría el tramo infartante del viaje: la ascensión por las lomas. La trilla no era tan complicada, pero presentaba cierto grado de peligrosidad por la inclinación, tanto de bajada y subida, y por no tener montaña por ninguno de los lados, es decir, estábamos circulando por encima de las lomas, cualquier error podría traducirse en volcamiento y rodar hasta el fondo de la montaña. En este tipo de trilla el chasis largo de la 80 tenía ventaja sobre los cortos de las Monteros. Más adelante tendríamos los hitos fronterizos entre Venezuela y Brasil como compañía. La recompensa fue grande. Las vistas de la Sabana y el atardecer nos obligó a detenernos más de una vez para tomar fotos y simplemente maravillarnos por la naturaleza que teníamos ante nuestros ojos, siempre con el Roraima a nuestra izquierda. 5:30 de la tarde, desde bien lejos, teníamos la primera visual del Salto K.

Se hizo de noche en la trilla. Teníamos un buen rato rodando a buen paso cuando llegamos a la base del Salto K, pero allí no dormiríamos ya que la plaga es abundante en el sitio. Teníamos que llegar al campamento en la parte alta y para ello debíamos afrontar el último obstáculo del día, otra inclinada y larga subida. Punta de eje, winche y para arriba. Con la primera Montero tuvimos ciertas dificultades: primero, la punta de eje tratamos de reforzarla con una roca que finalmente se movió ocasionando que el vehículo se rodara para atrás varios metros ya que los frenos no podían aguantarlo. Después la guaya sintética se reventó y tuvimos que anudarla varias veces hasta que por fin aguantó. Luego de esto decidimos trabajar con pico y pala la subida facilitando un poco el trabajo con los otros vehículos. Vale la pena destacar que colocar la punta de eje, como pudimos notar, no siempre fue tarea fácil, teníamos que estar pendientes de que no se saliera con un copiloto y la mandarria lista al lado. Por fin llegamos. Esta noche tuvimos una visita inesperada al campamento mientras dormíamos: una manada de animales vino a observarnos. Un par de compañeros se despertaron y del susto se montaron encima de una de las camionetas sin saber bien que era aquello. Algún chistoso dijo: seguro es el chupacabras.

No sería hasta la mañana del lunes 3 que disfrutaríamos la vista del bello sitio al que habíamos llegado. Sin perder mucho tiempo desayunamos, levantamos campamento y salimos vía Millenium. Apenas salimos nos encontramos otro paso de río con una salida sumamente inclinada, casi una pared. Mientras un grupo se quedó observando que estrategia tomar, otro se dirigió por la rivera del río en búsqueda de un paso más sencillo y lo consiguió. Encontramos otra trilla que llevaba a ese punto y con bastante cuidado entrando y saliendo logramos sortear el obstáculo sin mayores inconvenientes.

Siendo ya mediodía tuvimos que detenernos por un detalle de mecánica que se resolvió rápidamente, aprovechamos para hidratarnos, estirar las piernas y bromear. Por ser un grupo de puros tipos que se conocen desde hace bastante tiempo la camarería, bromas y el relajo no se hizo esperar durante todo el viaje. Arrancamos nuevamente para encontrarnos poco después una bajada llena de grandes piedras, pensamos en lo “divertido” que sería de regreso.

Nuevo paso de río, esta vez mucho más largo que los anteriores ya que debíamos bordear la rivera por dentro del río para llegar a la salida, pasamos por allí con el agua hasta el capot. Luego de pasar el río nos conseguiríamos una bomba de barro en la que pudimos disfrutar un poco con nuestros vehículos.

Hacia las dos de la tarde nos topamos otro paso de río cuya dificultad estribaba en conseguir la entrada ya que había que bordear la rivera, pasando entre rocas y barro. Allí nos encontramos el primer vehículo abandonado del viaje: una Toyota Merú desvalijada que aún botaba fluidos. Presumimos que la camioneta trató de conseguir el cruce estando el río alto y se volcó.

Más adelante subidas y bajadas empinadas, en la mayoría de ellas el primer copiloto se bajaba para cerciorarse por donde era más seguro pasar. Nos encontraríamos a un pequeño grupo de ciclistas, ya de regreso, en el camino. Luego volveríamos a un estilo de trilla similar al de la tarde anterior, conduciendo por lomas en la frontera Brasil - Venezuela. Más vistas espectaculares con nuestro destino de mañana de fondo: Serra do Sol.

Faltando poco para llegar a Millenium, ya de noche, el último gran obstáculo del día, otro río. Hasta ahora era el río más ancho, pero como los anteriores, de relativamente poca profundidad. El problema estaba en la salida, luego de una inspección visual, y a pesar de que no era muy inclinada, la salida estaba destruida y llena de rocas, el uso de punta de eje y winch era imprescindible. Pasamos uno por uno a las 6 de la tarde ya a oscuras.

Poco más tuvimos que rodar para cruzar fácilmente el río que forma el Chirimata Merú y ver la choza del Millenium. Lo habíamos logrado. Armamos campamento fuera de la choza, preparamos nuestra cena y nos percatamos que teníamos visita nuevamente. Esta vez bien despiertos todos pudimos apreciar que era una manada de pequeños zorros. No teníamos idea de que podíamos conseguirnos a estos curiosos animalitos por aquí. Jugamos un rato con ellos alumbrándolos con las linternas cuando se acercaban.

Amaneció, ya era martes 4 de noviembre. Precioso lugar que ya podíamos apreciar. Nos bañamos en el Chirimata, desayunamos y mientras recogíamos vimos como se acercaba desde lo lejos una figura humana. Al llegar al campamento nos percatamos de que era un pemón. Nos observaba con atención con su escopeta en la espalda y machete en  mano mientras alguno de nosotros trataba de entablar conversación con él, era brasileño y hablaba muy poco de español y otros lo vigilaban a la distancia en caso de que se le ocurriera hacer algo indebido. Al final le dejamos algunos víveres y nos fuimos con destino a la base de Serra do Sol, Uei Tepui. Este trayecto fue sencillo ya que la trilla es plana. Llegamos al punto, nos sacamos la foto de rigor y regresamos a Millenium. Desde aquí había otra trilla que seguía rodando hacia el norte, acercándose cada vez más al Roraima y la triple frontera Brasil-Guyana-Venezuela. Decidimos adelantar nuestro regreso a Salto K ese día básicamente por dos razones: Según nuestros cálculos teníamos el combustible justo para regresar y el clima había sido benévolo con nosotros hasta ahora, la magnitud de algunos pases de río con un poco más de caudal pondría el regreso bastante más complicado de lo que fue la ida, si no imposible.

De regreso pasamos por el salto Morok y uno de los vehículos siguió para llegar al YuckRok y regresarse, todo esto aún cerca del Millenium. El camino de retorno al campamento del Salto K fue más relajado hasta que llegamos a la que anteriormente fue una bajada llena de rocas, en esa ahora subida todos golpearon sus vehículos por debajo (Gracias deslizadores) y la Montero que iba de primero tuvo que terminar el trayecto con winch debido a que uno de los acopladores se partió ocasionando que luego se tuviera que usar winch para salir del último cruce de río antes del campamento del Salto K. Dicho cruce de río la 80 lo hizo por la pared, contando el piloto como metió por completo la trompa de su vehículo casi verticalmente en el río. Se estresó un “poco”.

Esa noche la naturaleza nos hizo saber que hicimos bien en regresar, 12 horas continuas de tormenta nos acompañaron desde que salimos de ese último río hasta bien entrada la madrugada. No la pasamos bien. El sitio de acampada se convirtió en un cauce de agua, apenas pudimos preparar la parrilla que tocaba ese día. Algunos compañeros acusaban el cansancio acumulado y prácticamente no podían pensar. Todos dormimos mojados, algunos dentro de la camioneta por el frío, pero con cierto alivio al pensar que los ríos cruzados más temprano ese día ahora mismo serían intransitables.

Amaneció, ya era miércoles 5 de noviembre. Decidimos quedarnos ese día allí, había que reponer fuerzas, disfrutar el lugar y esperar que los niveles de los ríos que faltaban bajaran. Primera vez en el viaje que no levantamos campamento al día siguiente de llegar. Sacamos todas las fotos posibles, nos relajamos en la orilla del río, algunos subieron la montañita en donde hay una K hecha de piedras y dimos las gracias porque no llovió más. Se solventó el problema de acople de la Montero lo que nos recordó lo importante de ir preparados para eventualidades mecánicas.

Luego de un día para reponer fuerzas, el jueves 6 de noviembre volvimos a nuestra rutina de levantarnos, preparar desayuno, recoger y largarnos.

Lo que hace unos días era una subida con winch ahora era una bajada que se podía hacer con cuidado. Llegamos a la base del Salto K y nos dispusimos a tomar fotos, la prueba de que llegamos allí, siempre respetando a la naturaleza, llevándonos nuestra basura y sin abrir nuevos caminos. Hicimos los respectivos pasos de río, a veces necesitamos winch para salir, a veces no. Llegamos a la Comunidad de Los Limas cerca de las 3 pm y tomamos el otro camino, el que supuestamente era fácil. Rápidamente nos percatamos de lo equivocados que estábamos. Resulta que habíamos llegado a la comunidad por la vía fácil y acabábamos de tomar la vía complicada para salir de ella. Alguno planteó regresarnos, pero ya estábamos metidos en el lío sin posibilidad de retroceder así que tocaba trabajar. Este camino, a diferencia del otro, transitaba por una abrupta loma con subidas sumamente inclinadas y curvas cerradas, se había hecho costumbre en el viaje las subidas en las que los vehículos salían con las ruedas delanteras al aire, pero esto era absurdo. Dos horas nos tomó pasar ese punto. Con winch, poleas, cinchas, guayas y punta de eje se tuvo que bregar física y mentalmente, ya que los pilotos estaban dentro de los vehículos con un grado de inclinación cercano al límite empeorado por una gran roca en el camino en la parte más inclinada de la trilla. En algún momento durante uno de los pasos por dicha roca se deslizó un poco la guaya del winch y el grito de miedo que pegó el piloto no fue normal. Incluso se trabajó un poco el terreno en la salida con pico y pala.

Para poder salir de allí se tuvo que emplear todo el equipo de rescate ya que las guayas no eran lo suficientemente largas para el largo trayecto, así que se amarraron con cinchas y guayas de seguridad. Afortunadamente a la guaya que se había roto se le habían hecho varios nudos reforzados y aguantó bien el exigente trabajo.

Luego de superar este obstáculo, al que “cariñosamente” llaman la garganta del diablo, circulamos por subidas y bajadas, con acantilados a ambos lados, pero sin necesidad de volver a usar winch. Llegamos a otro punto, ya en bajada, en el que nos tuvimos que bajar a estudiar el terreno, ya eran las 6:30 pm y estaba totalmente oscuro. Un nuevo vehículo volcado y desvalijado al final de la bajada, una Autana, nos indicaba que debíamos tener cuidado, mucho cuidado. Copilotos abajo y a dirigir vehículo por vehículo por la menos mala de las trillas que allí se encontraban. No tuvimos contratiempos pero tardamos casi una hora en salir de allí, más de una vez los vehículos se deslizaron solos sin control por algunos segundos. Cuando llegamos al primer río del viaje tuvimos que detenernos. El nivel había subido bastante. No era prudente pasarlo en plena oscuridad así que decidimos acampar allí, acertada decisión.

Llegamos al viernes 7 de noviembre, primera vez que no alcanzamos nuestro objetivo del día, pero fue por muy poco. El nivel del río había bajado y no presentaba mayor complicación, sólo la salida (antes entrada) estaba llena de barro y podría echar broma. La 80 no pudo salir del barro sin ayuda, así que se usó el winch. Las monteros, gracias a su menor peso, pasaron por allí sin problema. Llegamos a la troncal 10 y nos dirigimos a La Línea para hacer algunas compras y comer algo preparado por alguien más por primera vez en varios días. Con suficiente tiempo para adelantar el transitar por La Gran Sabana pero poco para salir de ella decidimos acampar en un espectacular punto llamado La Guáchara ya en la parte alta de la Sabana y muy cerca de la vía. La luna estuvo espectacular ese día y la plaga, eterna compañera de viaje, esta vez era tan pequeña que atravesaba los mosquiteros.

El sábado emprendimos el recorrido en carretera vía Puerto Ordaz a donde llegamos sin problemas para regresar a Caracas el domingo 9 de noviembre luego de desayunar unas espectaculares empanadas.

Así concluimos una nueva aventura en Aravak 4x4, con la expectativa puesta en seguir recorriendo nuestro hermoso país en el 2015.

Ubiaga

Para afrontar este viaje Grado 5, además del equipo respectivo es necesario hacer énfasis en:

• Winch en perfecto funcionamiento en cada vehículo, es imprescindible, y sería deseable tener doble batería.

• Bloqueadores. Este es uno de esos viajes en los que se justifica tener bloqueadores de diferencial.

• Equipo completo de recuperación: cinchas, poleas, grilletes, guayas extensoras. Si pueden llevar equipo redundante, mejor, lo van a necesitar.

• Pico y pala, al menos un juego para la caravana.

• Preparación para vadeos.

• Gasolina, mientras más puedan llevar mejor, los tres vehículos llevaron entre 2 y 3 bidones cada uno y no fue suficiente para completar los puntos más lejanos.

• Protección para la plaga y el sol.

• Alimentos e hidratación en abundancia, el viaje puede alargarse con la impredecible subida de los ríos.

• Pastillas para los nervios, muchas partes de la trilla son de infarto.


Cascada de Chaparral 2014

Esta vez si...
Después de un intento fallido el año pasado, una planificación acorde para un viaje con el cual no teníamos certeza de que esperar y varios aplazamientos porque no nos poníamos de acuerdo con la fecha, finalmente logramos concretar el Paseo a las Cataratas de Chaparral, Estado Falcón, Venezuela.
Estas cataratas se encuentran ubicadas en el Municipio Monseñor Iturriza, relativamente cerca de la costa este del Estado Falcón, zona por la cual se tiene acceso a ellas. La vegetación de la zona es de bosque tropical y se encuentran a unos 244 msnm.
Partimos de Caracas el jueves en la noche vía Tucacas, punto en donde pasaríamos la noche para poder afrontar el paseo con energías renovadas y relativamente cerca de la entrada del camino.
Nos levamentamos temprano, salimos vía Sanare, recargamos combustible, llenamos bidones e ingerimos un suculento desayuno en una pintoresca quesera del pueblo. Cachapas y arepas para todos, lo suficiente para poder aguantar una jornada de trabajo offroad.
Para llegar a las cataratas hay dos opciones que dependen del Río Tocuyo, río que nace entre los estados Lara y Trujillo, en la cordillera andina a unos 3652 msnm y que desemboca en el Golfo Triste, es decir, la costa Este del Estado Falcón, famosa por estar allí ubicado el Parque Nacional Morrocoy, uno de los principales atractivos turísticos de este bello país.
Cruzar o no el Tocuyo hace la diferencia. Decidimos efectuar nuestro viaje sin cruzarlo ya que en nuestro intento anterior perdimos bastante tiempo buscando ese paso  para darnos cuenta que el caudal hacía imposible vadearlo. Cabe destacar que en ese punto un puente se cayó hace años y no lo han reconstruido aún a pesar de que se nota que en algún momento iniciaron la obra. Los lugareños utilizan una tirolina para pasar ellos, sus cargas y sus motos, bien pintoresca la imagen.
La otra opción, por su puesto, era no pasar el río. Cruzar a la izquiera en la carretera nacional que nos lleva a Coro, entre Sanare y Yaracal, justo antes de pasar el Tocuyo por el poblado de Santa Rosa fue la decisión tomada.
El año pasado al no poder vadear el río intentantamos este camino, pero al llegar a uno de los potreros del camino decidimos no seguir, estaba totalmente anegado, ya era relativamente tarde y no teníamos mucha gasolina. Este año la vía estaba más seca en general, un punto previo en el que perdimos un par de horas por culpa de un pegajoso barro este año fue un paso sencillo. Después de este pegadero hay un maravilloso paisaje bordeando una loma, paisaje con una laguna y unos morichales que este año estaban menos frondosos, lástima.
En este potrero nos detuvimos un rato para estudiar el terreno comprobando que estaba mucho más seco que la otra vez. Todos nos bajamos y caminamos decidiendo la ruta a tomar. Pasamos sin absolutamente ningún problema. Al final de este potrero nos conseguimos un paso totalmente destruido con un par de tubos de concreto de 2 metros de diámetro tirados allí. Alguien trató de hacer algo allí, pero se le olvidó seguir. Echamos marcha atrás para pasar por otro sitio a través de un falso. Abrir y cerrar falsos fue la actividad de los copilotos en estre trayecto, más de uno se estaba quedando dormido o quejando.
Más adelante nos encontraríamos otro paso en el que la gente de la zona improvisó un puente con un chasis de un camión y unas tablas, apto para personas, motos y bestias. Nos tocó volver a bajarnos para estudiar ya que la salida del paso era considerablemente inclinada. Pasamos sin ningún contratiempo.
Seguimos rodando y nos conseguimos un caño. Siguiendo la vía nos dimos cuenta que esta terminaba en el mismo caño. Nos bajamos a observar el sitio. No se veía tan complicado, pero teníamos que ver hacia donde ir. Súbitamente empezamos a escuchar gritos desde lo lejos, uno de los copilotos se dirijió a la fuente de los gritos, era un campesino indicándonos que por allí no podíamos pasar, debíamos regresar, abrir un falso (otro más) y cruzar por ese potrero. Listo, problema resuelto, y llegamos a la vía que viene del Río Tocuyo.
De allí en adelante teníamos de guía varios puntos de GPS sacados de Google Earth siguiendo el camino de tierra. Cruzamos un caño varias veces, nos recordamos de algunos paseos como 32 Ríos o La Democracia.
Conseguimos un tapón vegetal. Llegó el momento de prender la motosierra. Un gran limonero estaba caído en el medio de la vía, sus espinas molestaron a más de uno de los que allí fueron a ayudar, machete en mano, a quitarlo. Fue rápido, seguimos subiendo.
Pasamos un punto por el que se había volcado un vehículo de grupos que habían ido allí recientemente, los restos de un parabrisas roto eran la prueba. No entendimos que pasó allí, suponemos que pasaron de noche o distraídos.
Siguiendo los puntos nos desvíamos de la vía "principal" para llegar a una laguna sin salida. Por allí no era. Regresando nos conseguimos a un vaquiano que nos explicó como llegar: "Se regresan a la vía, siguen rodando y cuando vean una casa sobre una loma, están pendientes y se meten a la derecha" Así hicimos.
La vía se fue poniendo cada vez más estrecha y la vegetación más tupida, estábamos entrando a un bosque. Hace rato ya habíamos sentido la alta humedad del ambiente a pesar de que no hacía tanto calor. Llegamos a un punto en donde no pudimos rodar más y quedamos todos en fila india. Había una bifurcación, hacia la  derecha tres motos estacionadas delante de una alambrada y a la izquierda un camino de bestias. El grupo se dividió espontaneamente en dos, unos se fueron a explorar a la izquiera, otros se quedaron allí. Habían pasado casi 4 horas desde que salimos de Sanare.
A medida que se caminaba por el bosque, el sonido de caída de agua era mayor, algunas pequeñas lagunas y un caño, que ya resultaba ser el Río Chaparral, nos anunciaban la llegada a las cataratas.
Una vez en el sitio la sensación no fue lo grata que esperábamos. A parte de tres niños con sus bestias "aparcadas" a un lado que jugaban allí, nos encontramos unas cataratas que parecían más un pozo por la relativamente poca agua que caían de ellas. La situación precaria de las cataratas ha sido denunciada con anterioridad, caminando un poco más pudimos constatar como parte de la montaña está devastada por la tala. Regresamos al punto, hablamos con los niños para comprobar que esas fueran las cataratas, pero no había duda, esas eran, una foto sacada de Internet era muy parecida a lo que nos encontramos.
Regresamos a los carros, el otro equipo salió a ver nuestro objetivo, volvieron después de echarse un chapuzón y empezamos a dialogar. ¿Qué hacemos?
Acampar dejando los carros relativamente lejos no parecía agradarle a nadie, pasar el día allí para después salir tarde, tampoco. Nos hidratamos un poco, charlamos amenamente un rato fantaseando con el hecho de que las Cuevas de Zumbador estaban a sólo 5 kms lineales de allí y decidimos irnos. Cumplimos el objetivo.
De regreso llegamos al punto en donde de venida entramos a la vía que viene del río Tocuyo. Por radio se escuchó "¿Y si vamos a ver el río? Está cerca..." Para allá fuimos.
Al llegar al río paramos primero en la tirolinea, jugamos un rato. El río no se veía tan imponente como el año pasado. Seguimos rodando hacia el paso. En efecto, no estaba ni remotamente tan alto como el año pasado. Una prolongada bajada nos lleva a la orilla del río, la hacemos a pie.
Un lugareño se nos acerca, nos dice que recientemente pasó una Hilux, también nos dice que por allí sólo pasan 4500. Esa frase fue suficiente para activar la posibilidad de vadear el río, en offroad es muy fácil picar a alguien. Uno de los pilotos se metió al río, y siguiendo indicaciones de los lugareños ubicó el mejor camino. Había un punto, ya cerca de la otra rivera, que nos preocupaba, el agua le llegó al pecho, pero sólo por unos metros.
El grupo de dividió en dos, los que estaba considerando seriamente vadear el río y los que consideraban que nos había ido muy bien hasta entonces y que no valía la pena correr ese riesgo. Eventualmente la discusión se tornó en un "Si tu pasas, yo paso" Faltaba decidir quien se metía primero. El piloto que cruzó a pie seofreció.
Todos nos pusimos a trabajar, punta de eje del otro lado del tío con guaya y cincha en caso de necesitar rescate con winche hacia adelante, el siguiente carro quedó listo desde el punto de partida con la guaya de su winche lista por si hacía falta hacer un rescate en reversa. Los cuatro copilotos se quedaron metidos en el río, cargando la cincha y listos para dar indicaciones, empujar, enganchar, etc.
Arrancó el primer vehículo. Todo bien. Fácil. Llegó al punto complicado, se hunde y empieza a flotar. Pierde tracción, la corriente lo mueve un poco pero siempre avanzó. Sale del río sin problemas. Si se puede cruzar.
El siguiente vehículo está listo, todos listos y arranca. Sigue al calco el trayecto, llega al punto complicado y se hunde, y se hunde mucho más, no flota, es un vehículo mucha más pesado. Sigue rodando y sale del agua luego de que el río le llegó a tapar la parte delantera del techo. Todo bien.
Viene el siguiente. Mismo libreto. Se repite la ruta, llegada al punto complicado, agua hasta casi el final del parabrisas, flote, un pequeño empujón de los copilotos desde afuera y listo, pa'fuera.
Y finalmente el último, ya con el río más crecido, se repite la ruta. El vehículo va un poco más pegado a la derecha (alejándose de la salida) que los anteriores. Cruza en el punto más profundo y chapuzón. El agua tapó casi por completo el parabrisas, flote por más tiempo que los anteriores, empujón de los copilotos y listo.
Lo que había sido casi un plácido paseo se volvió en una emocionante experiencia con ese último vadeo. Los pilotos con ese shot de adrenalina dejaron de hablar de ir a otros sitios, regresemos a Tucacas, una parrilla y piscinada para coronar otra excelente ruta ecoturística offroad concretada por Aravak 4x4. ¡Seguimos sumando destinos!

Vehículos:
Merú
Burbuja
2 Monteros Dakar

Equipamiento:
Todos los vehículos contaban con winch operativo.
Bidones de gasolina.
Cinchas lasrgas y abraza árbol, poleas, guayas extensoras y grilletes.
Motosierra.
Picos, palas y machetes.

Ubiaga


Limpieza de Playa Managua

En la Asociación Civil de Ecoturismo Aravak estamos inmensamente orgullosos de poner nuestro granito de arena en la construcción de un mejor país. Además de nuestros viajes ecoturíticos alrededor del país, con regularidad llevamos a cabo obras sociales en las que tratamos de transmitir a nuestros semejantes la importancia de colaborar y aportar algo a la comunidad y, al mismo tiempo, buscando borrar esa imagen negativa que rodea a los usuarios de vehículos 4x4. Cabe destacar que para nuestros Miembros Oficiales es de carácter obligatorio participar en estas actividades.

Siempre con ideas frescas, esta vez fuimos a limpiar el 16 de marzo del 2013 una parte sumamente descuidada al lado del Club Privado Playa Managua, cerca de Machurucuto, Estado Miranda. Un grupo de aproximadamente 15 personas se dio a la tarea de recolectar envases de plástico en un área de aproximadamente 2.000 metros cuadrados. El resultado fueron 30 bolsas de basura negras repletas de desperdicios contaminantes y la satisfacción de haberle hecho un bien al planeta. Tal vez suene a poco, pero dando el ejemplo se empieza.

Felicitaciones a los participantes y muchas gracias a nuestro compañero César Lira por su apoyo para lograr la publicación en El Nacional de la labor.

Ubiaga

Reseña en El Nacional por Vanessa Moreno Losada:

http://www.el-nacional.com/caracas/Asociacion-rusticos-limpio-playas-Machurucuto_5_157234283.html

Galería de imágenes en El Nacional por César Lira:

http://www.el-nacional.com/caracas/Asociacion-rusticos-limpio-playas-Machurucuto_5_157234283.html

Álbum de fotos en Facebook:

http://www.facebook.com/media/set/?set=a.525668730804702.1073741828.190220167682895&type=1


Las Planetas - Bosque Nublado 2013

Álbum de fotos en Facebook

Entre las ciudades más importantes del Estado Yaracuy - Venezuela - contamos con su capital, San Felipe. San Felipe y los poblados vecinos se encuentran sobre la depresión Turbio-Yaracuy a unos 250 msnm. Por otra parte, al norte del estado está Aroa a unos 424 msnm. Es famosa por sus minas de cobre, última pertenencia del Libertador Simón Bolívar antes de morir. Fue ciudad pionera de Venezuela en varios desarrollos tecnológicos del siglo XX, entre ellos el telégrafo, el teleférico y el ferrocarril.

Ambas ciudades están separados por la Sierra de Aroa, sistema montañoso que marca el inicio de la Cordillera de la Costa. La sierra se puede bordear o cruzar a través de tres vías. De estas tres vías hay una en particular que parte de Campo Elías, pueblo a pocos kms. de San Felipe, que se ha vuelto objeto de deseo de los practicantes serios del 4x4 en Venezuela: la famosa ruta Las Planetas (o mal pronunciado Los Planetas) - Bosque Nublado. Las Planetas (cerca de Las Parchitas) es el nombre del caserío sobre plena Sierra de Aroa al que se llega luego de atravesar el bosque nublado que cubre la mayoría del camino, un trayecto cercano a 40 kms desde Campo Elías a Aroa, de los cuales 13 kms, desde la capilla de las Tres Cruces hasta Las Planetas, casi siempre rondando los 1500 msnm, harán de las delicias de los más osados conductores y sus vehículos todo terreno. Ruta grado 5 en época de lluvias según la jerga offroad.

Y en época de lluvias nos fuimos después de un par de meses de preparación de vehículos y recolección de las herramientas e implementos necesarios.

Jueves 3 de Octubre, 12m.

Luego de llegar a San Felipe la noche anterior salimos por la mañana a buscar combustible para los vehículos y nuestros cuerpos, un buen desayuno, el último en un poblado antes de entrar al monte. Luego nos dirigimos a Campo Elías.

La entrada al trayecto se puede efectuar de dos maneras, una a través de una finca en el propio Campo Elías y otra a través del afluente del río Tibana, ya saliendo del pueblo. Ambas entradas llegan a las mismas Tres Cruces. Debido a que no teníamos el track de la ruta sólo nos guiamos por los relatos de otros viajeros y las instrucciones de los baquianos que nos conseguíamos en el camino. Decidimos entrar por el río a pesar de que una y otra vez nos repetían "no hay vía", "eso está perdido" y demás frases motivacionales por el estilo. Lo que no sabían es que justamente eso buscábamos.

Al final, luego de rodar un rato por el lecho del riachuelo, llegamos a las Tres Cruces, foto de rigor. Un par de canes nos acompañaron un rato con su dueño vigilando a la distancia, su mirada incrédula mostraba una mezcla de diversión y asombro a sabiendas de lo que estábamos por afrontar.

Rodamos un poco más y nos volvimos a detener. La vista sobre Chivacoa, Campo Elías y toda la depresión Turbio-Yaracuy era espectacular. Eso ameritaba contemplarlo con calma. En dicho punto encontraríamos una casa, último vestigio de civilización por 4 largos días. Uno de los copilotos caminó unos metros y vería el primer gran obstáculo de la ruta: una empinada bajada sumamente deteriorada por la erosión hídrica, patrón que se repetiría una y otra vez en la ruta. Llegó la hora de ponerse manos a la obra: picos, palas, escardillas, la Cooperativa Las Planetas (nombre con el que finalmente bautizamos a este grupo de trabajo) se puso a trabajar. Pilotos y copilotos se pusieron a trabajar por igual.

La premisa de los viajeros era arreglar la vía, pasar con cuidado y winch en dónde hiciera falta, dándole un enfoque más técnico a la conducción 4x4 con la finalidad de preservar al máximo posible la integridad de los vehículos. De todos modos no nos mal interpreten, hubo bastante "mocha, segunda y pata".

Esta bajada tendría una especie de descanso intermedio al que todos llegamos, nos sentimos orgullosos por la calidad de la reparación de la vía y proseguiríamos bajando. Aquí tocó emplear las destrezas al volante para poder centrar las profundas y amplias grietas en la vía. Todos pasaron bien, con sumo cuidado, menos el último vehículo de la caravana, la Montero de Justo. En dos puntos en particular el terreno había sufrido el peso de los primeros vehículos y había ido cediendo, ampliando el ancho de las grietas y dificultando el paso. La montero tuvo riesgo de voltearse un par de veces pero gracias a la acción de su winch y un par de poleas pudimos ponerlo en el buen camino metiendo la parte trasera del vehículo dentro de la vía, la física aplicada al offroad. Al final de esta bajada nos conseguimos un cangrejo de río en plena trilla, uno de los pocos ejemplos de la fauna del bosque con la que nos topamos en el viaje.

Posteriormente tocaría el turno a una de las subidas más complicadas de todo el trayecto debido a su alta inclinación y contar con una curva de 90° en subida con el barranco al lado. El plan de acción era simple, rodar hasta donde se pudiera y subir con winch. Así completaron la subida todos los vehículos, siempre el último con el paso más complicado que los demás y la Merú de Alberto (con bloqueo trasero) adelante abriendo paso con menos dificultades. En la parte superior, ya en plano, nos esperaba el primero de muchos tapones vegetales.

Habíamos llegado al bosque nublado. Mucho musgo, helechos, vegetación tupida, grandes y pequeños árboles y neblina casi todo el día. Cuando el viento soplaba más fuerte nos caía el rocío acumulado en las copas de los árboles, parecía lluvia.

Llegó la noche y no habían fuerzas para atacar el tapón. Prácticamente en plena trilla tocó acampar. La mayoría extendió su hamaca con sus respectivos mosquiteros (innecesarios ya que no hay plaga en el sitio) y cubiertas para una lluvia que iba y venía, sólo un par durmieron dentro de los vehículos. Se prepararon unos alimentos de forma sencilla, nada demasiado complicado por lo incómodo de la situación y a dormir.

Viernes 4 de Octubre.

En algún momento de la noche la lluvia se tornó más fuerte, tormenta eléctrica y sorpresa, cayó un rayo a escasos metros del campamento ocasionando que uno de los árboles se cayera sobre la Montero de Justo y la hamaca de Felipe. Afortunadamente no hubo daños, sólo el susto. Además de eso casi todos se mojaron, las cubiertas para la lluvia no funcionaron o simplemente los árboles cedieron por los terrenos saturados de líquido y las hamacas descendieron hasta tocar el piso. Vaya primera noche. Vale destacar que muchos árboles tenían raíces superficiales, una de las características del bosque nublado, esto particularmente no ayudaba a la hora de escoger un árbol para usar el winch o guindar la hamaca.

Desayunamos y nuevamente entró en acción la cooperativa, esta vez en su faceta de leñadores. Llevamos un par de motosierras, hachas y machetes. Lamentablemente tuvimos bastantes inconvenientes con las motosierras, primero costó encenderlas (tal vez la humedad y altitud, hace rato que andábamos en los 1500msnm, no ayudaban) y luego las cadenas se soltaban. Al final, después de bregar bastante, logramos quitar el tapón terminando de mover los troncos caídos con los winches ya cerca de las 11am.

La lluvia, que aún seguía de forma intermitente, puso la trilla más complicada de lo que ya estaba. Vendría una bajada en la que tocaría arreglar un poco la vía y jugar con el barro. Posteriormente llegaríamos a un plano cerca de las 12m, un sitio espectacular, pero con sorpresa: una gran bomba de barro que ya tenía características de laguna. No quedó más remedio que terminar de sacar unos troncos caídos por un lado para poder tratar de bordear semejante barrizal. Allí estuvimos una hora porque la limpieza no fue suficiente y tuvimos que emplear winch para poder atravesar el obstáculo. Vale acotar que a esa hora aún no habíamos visto el sol por la neblina, seguía lloviendo y la humedad en los pies no ayudaba.

Una bajada, nuevamente pico y pala para arreglarla un poco para luego, más adelante, enfrentar una subida cuya mayor complicación consistió en su entrada. Dicha entrada estaba en curva y muy erosionada, había q tratar de atravesar la zanja con el vehículo totalmente atravesado, lo cual era complicado por lo resbaloso del terreno que le precedía, totalmente embarrado. Se empleó winch para tratar de cuadrar lo mejor posible los vehículos, atravesar la zanja nuevamente con winch, y luego subir con todo lo que diera el carro. Nuevamente el desgaste de la trilla saturada de agua y la acción de los cauchos de los primeros vehículos complicó la maniobra a los últimos de la caravana, en especial a la Montero de Justo, la cual estuvo a punto de voltearse ya que la maniobra de cuadre fue muy complicada. Al menos 3 tuvimos que hacer contrapeso para evitar el volcamiento. Con winch, polea y cincha para alcanzar al siguiente vehículo logramos estabilizar y atravesar la zanja. Posteriormente la subida sería complicada ya que la trilla estaba completamente llena de barro, pero se logró.

Al final de la subida nos encontraríamos un pequeño claro en donde un cercado de un par de metros, primer rastro humano desde el día anterior, nos indicaba que habían fincas cerca. Los dos primeros vehículos tuvieron tiempo para avanzar unos metros, pero se dieron cuenta de que estábamos en una gran bajada. Llegaron a un sitio en la trilla en plena bajada con un claro de unos 20 metros cuadrados y allí se acomodaron. Los dos últimos vehículos se quedaron en el claro de la cerca. El campamento se dividió en dos. El sitio era agradable, tanto que por primera vez en el viaje se pusieron carbones, se armaron carpas y se escuchó algo de música para amenizar la velada. Sin embargo los primeros pensamientos de retorno se cruzaban por la mente de algunos, cada vez la vía se tornaba más complicada y aun faltaba bastante por recorrer. el poco avance diario en kms, la falta de certeza por no tener el track y un día totalmente nublado bajó los ánimos. Algunos ya no eran tan amables como al principio.

Sábado 5 de Octubre.

La bajada era larga y necesitó mucho trabajo de pico y pala, rellenar con troncos caídos y manejo preciso. Un trabajo que nos llevó toda la mañana. Paramos a almorzar algo, una tontería, primera y única vez que lo hicimos en el viaje y básicamente fue porque uno de los winches requirió una reparación menor que se pudo llevar acabo.

Posteriormente se vendría una seguidilla de 3 subidas, ya las teníamos calculadas gracias a que uno de los copilotos (Gustavo) salió temprano en la mañana a explorar la ruta a pie aprovechando que es un asiduo visitante del Cerro Ávila en Caracas y camina rápido por la montaña. La segunda subida era casi interminable, era tan larga que tenía secciones de descanso menos inclinadas. Para variar, tocó trabajarlas con pico y pala y retirar ramas, troncos y salientes peligrosos. En gran parte del trayecto la Montero de Gregorio con cauchos 32 iba arrastrando la transmisión lo que supuso un esfuerzo extra para el vehículo y su winch. También empleamos extensamente las planchas de aluminio, sobre todo es las secciones más complicadas por falta de agarre. Las pobres planchas terminaron bien torcidas.

En la noche se rodó un poco más, pensando que esta sucesión de larga bajada y tres subidas era la última antes de llegar a una mejor trilla. Pero al continuar unos metros y conseguirnos una bajada que necesitaba trabajo nos hizo entender que no era así.

Tuvimos un percance ya de noche. Lamentablemente los cauchos nos fallaron. La Luv de Jesús rompió uno de sus KM2 contra un tronco cortado, tocó cambiarlo en plena trilla, que luego de la última subida se había vuelto sinuosa y por tener un chasis largo iba topando en los árboles. Con malabarismos, un par de gatos y una de las planchas de aluminio para que no se hundiera en el barro se logró hacer el cambio. Se instaló el de repuesto, de una medida inferior y AT, para poder ver hasta donde se llegaba.

Una de las noches que peor quedamos en la trilla, hasta era complicado desplazarse entre los vehículos que quedaron aparcados en fila india en el medio del bosque. Se comió algo, unos más que otros, y a "dormir". Esta vez la mayoría dormiría dentro de los carros. En ese momento se descartó por completo regresarnos.

La acumulación de mal comer, mal sueño y poco sol hizo que este día fuera poco fotografiado y transcurriera como un continuo pase de roncha y obstinación que concluyó en algunos roces en la noche. Saber que ya no se iba a salir de allí el domingo, como se tenía planificado, no ayudaba. Pero al mismo tiempo se sabía que ya no había vuelta atrás. Ya éramos prisioneros del bosque nublado, sus rehenes. Un paisaje que luego de casi 3 días ya no era tan maravilloso.

Domingo 6 de Octubre.

Estábamos en plena bajada, tocó levantarse a trabajar nuevamente la trilla, quitar algún tapón y proseguir. Antes de eso se cambió el caucho AT de la Luv por uno MT que traía la Montero de Justo de repuesto y de medida equivalente, casi liso, pero mejor que el AT.

Nuevamente Gustavo, nuestro scout, salió a caminar la vía. La información fue la siguiente: al terminar la larga bajada venía nuevamente una sucesión de tres subidas (el mismo patrón del día anterior) siendo la primera la más complicada y requiriendo todas en mayor o menor grado trabajo con el pico y pala. Más allá de todo esto el terreno cambiaba de tierra ocre a gris, buena señal.

Estábamos de mejor ánimo, este día el sol nos acompañó en todo el trayecto y no nos llovía desde el sábado. Habría una curva casi al final de la bajada que nos daría oportunidad de sacar unas buenas fotos de los vehículos quebrando.

Ya terminando la bajada vimos señales de presencia humana en el sitio, un sendero a pie que salía por la derecha, en dirección a la depresión Turbio-Yaracuy (un recordatorio de que aún nos faltaba por recorrer) y pisadas de caballo. Luego vendría el turno de las tres subidas, trabajo de la cooperativa de reparación de vías y mucho winch con abraza árbol para completar las subidas. Nos esperaba más problemas con los cauchos. Nuevamente la Luv.

Esta vez el problema fue un caucho que se salió del rin. Habíamos bajado la presión a todos los cauchos para tener más tracción en el barro, en especial de las subidas, lo cual fue un error ya que no contábamos con rines adecuados para ello y la Luv, ahora última en la caravana desde el día anterior, venía haciendo más trabajo que las demás para poder pasar. Sin embargo quedamos gratamente sorprendidos por el desempeño de la Luv, buena potencia y se notó más de una vez que el LSD (limited slip differential) hace su trabajo.

Fue aquí en donde se pusieron en práctica aprendizajes de Youtube. Se aplicó la técnica de montaje de caucho con un aerosol inflamable y un yesquero. Fue efectivo, tanto que se celebró con una algarabía que se extrañaba y hacía falta en el paseo.

Ya era la tarde del domingo, de allí no salíamos ese día, pero no parecía importar mucho. Resignación.

Recorrimos lo que se pudo, una bomba de barro justo antes de una subida nos dio bastante trabajo. A la Merú le pasó algo bien particular, se agarraron con el winch de un árbol para poder terminar de cruzar la bomba y resulta que el árbol se les vino encima. Con el vehículo atrapado en plena bomba no les dio tiempo de hacer nada, por suerte la rama de otro árbol evitó que les cayera encima. Tuvieron que trabajar el tronco ya que quedó atravesado y ya una motosierra no daba más, estando la otra en la Luv relativamente lejos, les tocó usar hacha, como muchas otras veces en el viaje. Sin embargo lo que suena como un episodio peligroso Fred, el copiloto del incidente, lo narra con mucho humor, "Pensé por un momento en tratar de sostener yo mismo el árbol para que no se cayera"

Después de que todos superaran este obstáculo llegamos a un claro, espectacular para lo que habíamos tenido hasta ahora pero con una mala noticia, habíamos dejado en el camino una escardilla, una pala y una hacha. Otros se conseguirán estas herramientas.

En fin, podíamos observar el cielo y las estrellas sin las copas de los árboles de por medio. Estacionamos los vehículos uno al lado del otro y organizamos el campamento como es debido. Se destapó la primera botella de bebida espirituosa del viaje y se puso música que poco después fue apagada para disfrutar de los sonidos del bosque. Una parrilla comunal y una charla amena sirvió de antesala para ir a dormir. La última vez que lo haríamos en el bosque nublado, sin saberlo, sólo lo sospechábamos, pero nadie decía nada, ya era un asunto de cábala, como cábala fue no hablar más del clima, tema prohibido, no sea que nos fuera a llover.

Lunes 7 de Octubre.

Me levanté temprano a orinar, como suelo hacer. Un ronroneo me puso en alerta pero no vi nada. Felipe. otro de los copilotos, un poco más tarde me comenta: "¿Escuchaste algo temprano?" Si señor, le respondo, era un cunaguaro, ¿Verdad? - Correcto. Mención especial a Felipe, cuyos conocimientos de mecánica y experiencia en viajes por el estilo y Funrace fue de gran valía para lograr este objetivo como grupo.

Ese día teníamos por premisa salir lo más temprano posible. La trilla con el fresco de la noche era más transitable que en la tarde, cuando se acumulaba la humedad de la neblina y la ausencia de sol. Nuestro explorador nos informó que venían subidas y bajadas poco pronunciadas y algunas bombas de barro, nada que tal vez con un poco de winch no se pudiera pasar.

Arrancamos y nos detuvimos en el último gran tapón vegetal del viaje. Antes tuvimos un nuevo percance con los cauchos, esta vez fue la Montero de Justo la que soltó el caucho del rin justo antes de una subida y al lado del barranco. Tocó aplicar la misma técnica del aerosol inflamable y el yesquero. Dos veces esta vez ya que no quedó bien limpio de barro la primera vez el borde del caucho pero finalmente con éxito.

Ya en el tapón unos llevaban un rato trabajando, con Alberto y Fred a la cabeza. Otros nos pusimos a preparar un suculento desayuno, el mejor del viaje: arepa con perico, queso y jamón de pavo, bien servido cada uno en su plato. Los obreros fueron gratamente sorprendidos y recompensados.

Ya a las 12m se logró superar el tapón, un sitio de particular belleza cubierto con una amplia variedad de especies vegetales en donde me tomé mi tiempo para hacer unas buenas fotografías y filmar a los vehículos pasando.

Media hora después, por fin, logramos salir del bosque. Una finca, ganado, una casa y una manguera con agua de manantial nos esperaba. Ocho tipos metidos en el bosque desde hace cuatro días disfrutando como niños con agua fresca, agua que simbolizaba el haber logrado el objetivo, concretar la ruta Las Planetas - Bosque Nublado, sin rústicos de renombre que suelen ser asociados con los viajes más extremos del país, ni con la ruta seca o trabajada por otros.

Más adelante llegaríamos al caserío que le da el nombre al viaje. Allí un joven saldría a recibirnos, siendo recompensado por ello con su respectiva botella. Sus comentarios nos confirmaban que lo habíamos logrado y nos comentaba que otro grupo había pasado hacía unos meses.

Lo que vendría después sería una especie de toma de pueblo. Todos los pobladores salieron a vernos, cual ejercito invasor que desfila ante miradas de asombro y curiosidad. Primero Las Planetas, después Las Parchitas. Por fin no teníamos a la depresión a lo lejos, sólo casas, una escuela, ganado y gente. Empezados a descender por una vía de tierra en la cual pudimos observar al fondo a Aroa. Ya eran las 4 pm.

Paramos a organizarnos, seguimos hasta Yumare en donde una cauchera recién montada nos atendió amablemente para limpiar internamente los cauchos que se desmontaron en la trilla para poder proseguir a velocidad crucero hacia San Felipe y luego Caracas (los cauchos estaban totalmente desbalanceados). Esa noche ocho tipos abrazaron su cama y comodidades como nunca antes.

Es probable que escuchen hablar de grupos que hicieron el trayecto en 1, 2 o 3 días, no lo dudamos, pero recuerden, nos enfrentamos a una trilla erosionada por el invierno, llena de tapones vegetales por la que no pasó nadie en meses. Aprovechen, este es el momento para ir.

Aún días después hablamos del viaje. Me comentaba uno de los pilotos, 3 días después, que aún sentía que estaba en la montaña. No dudé en afirmarlo, un poco más taciturno de lo habitual.

Vehículos, Pilotos y Copilotos:

Merú  - Alberto y Fred

Montero Dakar - Gregorio y Felipe

Luv D-Max - Jesús y Gustavo

Montero Dakar - Justo y Faustino

Tips:

* Mentalizarse para el viaje, si no la mezcla de trabajo, mal dormir, mal comer y clima gris te desgastará física y mentalmente.

* Contar con buena condición física y no tener problemas físicos. De no ser así no vayan, a la hora de trabajar en la trilla nadie entenderá razones para no hacerlo.

* Pasajeros: mientras más personas vayan, mejor, se distribuyen mejor el esfuerzo y no se cansan tanto todos.

* Elementos de recuperación: Todos los vehículos deben tener winch operativo y cinchas abraza árbol para evitar el daño a la naturaleza. También es deseable llevar punta de eje o similares.

* Herramientas: las motosierras, hachas, machetes, picos, palas, escardillas y todo lo que pueda usarse para trabajar la tierra y cortar árboles caídos.

* Llévense su basura. Es increíble como en la trilla de vez en cuando encontrábamos restos de empaques de alimentos y bebidas.

* Abrigo. Algo que nadie te dice: el bosque nublado está a 1500msnm, en la madrugada hace bastante frío. Lleven botas de goma para proteger al máximo sus pies, hay que caminar bastante en barro.

* Chasis Corto: para la gran mayoría del trayecto es más práctico ir en un chasis corto, pero no es limitativo.

* Cauchos: no vayan con nada menos de 33 (o su equivalente en r16) y al menos un compresor de calidad es deseable.

* Combustible: Las Monteros por su pequeño tanque pueden necesitar un bidón, otros vehículos no necesitan llevar, sólo para las motosierras.

* Comunicación: digitel y movilnet cdma tienen cobertura en casi todo el trayecto.

Ubiaga


Parmana 2013

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En esta Semana Santa no sufrimos absolutamente nada por la colas, ni por la sobre saturación de los sitios dada la fecha. Con todo el agrado del mundo se puede decir que este destino es uno de los mejores al que he asistido, todo transcurrió de manera maravillosa.

Parmana es un destino que lo tiene todo, claro está, influye mucho la calidad de personas con la que planeas este paseo. Ofrece un ambiente familiar, acogedor y tranquilo para compartir, tiene unos escenarios naturales impactantes. Por la fecha los amaneceres y ocasos fueron simplemente fuera de lo común.

Durante el camino, bastante agotador luego de que se aleja de Valle de la Pascua, sitio en donde decidimos acertadamente pernoctar en la ida, pudimos apreciar un espectacular morichal, una alegría para unos ojos cansados de ver polvo y estar atentos a baches de todo tipo.

Lamentablemente al llegar al pueblo de Parmana nos informaron que los Hileros estaban secos por lo que decidimos dirigirnos directamente una playa a orillas del río Orinoco. Tuvimos el privilegio de quedarnos allí toda nuestra estadía para lo cual pasamos por una ruta off road en la que pudimos poner en funcionamiento nuestros equipos de recuperación y habilidades para poder transitar en la traicionera arena.

Los constantes vientos ayudaron a mantener la plaga alejada y a refrescar las noches, eso si, amarren bien sus toldos, pueden quedar hechos un amasijo de hierro. El sol estuvo fuerte, pero sumergirnos en las tibias aguas del Orinoco bajo sombra nos ayudó a pasar un rato placentero y de relax. Es importante tomar en cuenta la ubicación del sitio de acampada ya que debido a estos fuertes vientos el nivel del río tiende a crecer y pueden quedar tu vehículo y carpa convertidos en un palafito!

En el río también se puede pescar. Llevamos el equipo, pero no era la actividad principal en esta oportunidad, a pesar de ello logramos sacar un pequeño bagre.

En fin, un excelente sitio digno de repetirse en la oportunidad que se pueda.

Saludos a todos y gracias a los asistentes por hacer de este paseo una de las más agradables experiencias.

Cacique


Cueva de Zumbador 2012

Álbum de fotos en Facebook.

En la noche del día viernes 28 de Septiembre del 2012 nos reunimos para partir a Tucacas. Sin mayores demoras comenzamos la travesía 6 vehículos con la grata sorpresa de tener la vía despejada y no encontrar tráfico, realizando el trayecto de forma tranquila y sin contratiempos.

En la mañana siguiente, 29 de Septiembre de 2012, nos reunimos con el resto del grupo, 6 camionetas más. En ese momento todos nos abastecimos con hielo, desayunamos y con mucha emoción y buenas expectativas salimos a la vía de las Lapas para comenzar nuestro trayecto a las Cuevas del Zumbador.

Nos encontramos con un trayecto lleno de bellezas naturales a todo lo largo del camino. Varias haciendas con gran verdor y ganado pastando, nos deleitaron en toda la extensión de la vía. A mitad de camino tomamos el desvío que nos conducía al pueblo de Yumare, en donde los lugareños se quedaban sorprendidos por la cantidad de vehículos.

Luego de recorrer unas dos horas de camino y a escasos 3 km del punto de llegada, la Cueva del Zumbador, decidimos tomar un camino fuera de la ruta original, solo para curiosear y ver como estaba. Sin ningún éxito nos tuvimos que regresar a la ruta establecida debido a las bombas de barro y el mal estado de la vía, que de por sí era muy angosta y nos tomó 1 hora y media el poder retornar.

Ya en la finca del Sr. Ricardo nos agrupamos para la pernocta. Tomando en cuenta que ya eran alrededor de la 4:00 de la tarde decidimos adentrarnos en la Cueva del Zumbador: un lugar paradisíaco lleno de bellezas naturales que cuenta en su interior con el majestuoso Jacuzzi, una formación rocosa producto de la erosión del agua saliente de la parte inferior de la cavidad misma.  Todos fueron con sus familiares y amigos, nos tomamos fotos y ya una vez relajados gracias a las aguas cristalinas de la cueva decidimos retornar al campamento. Una experiencia agradable con su respectiva parrillada, una vez mas todos compartiendo, la camaradería demostrada al 100%, todos disfrutando junto a sus familiares y amigos, en fin, un clima amistoso y agradable nos llevó en conjunto con el cansancio del trayecto a dormir y descansar para la aventura del día siguiente.

Ya para el 30 de Septiembre y llenos de entusiasmo decidimos ir con la guía del Sr. Ricardo a unas majestuosas cascadas ubicadas en las cercanías de la cueva, sin saber cómo eran y dispuestos a la aventura. Llegamos a las cascadas, el agua era totalmente limpia, tan limpia que se veía el fondo de los manantiales, súper fresca para el calor que estaba haciendo. En su cascada más alta nos bañamos y refrescamos, dicha experiencia fue realmente maravillosa, algo que nadie se imaginaba podría estar allí.

Ya exhaustos, pero maravillados, retornamos al campamento para recoger y emprender la partida a Caracas, la cual fue con todo éxito y sin ningún tipo de contratiempo. En fin este viaje por esta ruta es una muy buena recomendación para toda la familia.

Tenemos que conocer este tipo de bellezas naturales para apreciar aun más nuestro país que lo tiene todo.

Cacique


Belén - Cantagallo 2012

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Trailer del video.

Llega el sábado y con él un madrugonazo, de esos que cuando terminas de acomodar los corotos para tu viaje, al rato te tienes que levantar e ir hacia el punto de concentración, así nos ocurrió a todos, nos paramos bien temprano para nuestro encuentro en el parador Cacique Paramacay a las 400h, allí estaban los “muchachos” de Aravak, aun de noche, madrugada lluviosa y caras soñolientas pero con reservas de entusiasmo, saludo breve y partida, no había tiempo que perder, todos rumbo troncal 1 o Regional del Centro, vía hacia Carabobo, buscando los predios de aquella Sierra de Manuare, nuestro objetivo.

El inicio de la travesía offroad comenzaba casi a las 545h, lluvia y mas lluvia, día fresco, amanecer gris pero con gran expectativa, mucha precaución al conducir, baja velocidad. A las 700h aproximadamente se escucha un grito por la radio ¡¡¡Desayuno!!!, había llegado el hambre. Nos bajamos en Belén (Estado Carabobo) para comer unas deliciosas empanadas, cachitos de fiambre, jugo, etc. Pertrechos y avanzado para ganar tiempo, era el momento de ascender hacia la sierra, aquella cordillera de lomas tenues y sedimentarias con ese característico verdor de matices que siempre nos acompaña cuando hacemos paseos montañosos.

Como toda sierra, el ascenso es leve y prolongado, pendientes suaves, pasos de mediana dificultad, lodo, piedras, considerable erosión hídrica, desprendimientos y fallas de borde. Al cabo de un rato aparece el río “La Florida”, que posteriormente se convierte en el “Tiznados”; allí comenzó nuestra emoción ya que debimos haber sorteado mas de 15 pasos entre riachuelos y afluentes importantes, el incremento de la dificultad aparece en el momento en el que llegamos a cotas cercanas a 1100 msnm, allí la vegetación cambia drásticamente y la calidad del suelo también.

Pilotos y copilotos muy pendientes de todo el trayecto, las lluvias leves pero incesantes nos obligaron a bajarnos varias veces, también fue necesaria la recuperación de algunos vehículos atascados. Una falla mecánica nos obligó a remolcar un vehículo por casi la mitad del trayecto en la sierra, pasos con fallas de borde, peligros por erosión e incluso cruces de ríos con corrientes considerablemente peligrosas. Quizás ésa fue la parte más resaltante de nuestro viaje ya que pusimos en práctica varios elementos y técnicas de recuperación, una batalla entre la naturaleza y la perseverancia.

El compañerismo fue el vencedor de algo que parecía vencido, allí estábamos, logramos pasar dos vehículos. El río creció dividiéndonos en dos grupos, más la amenaza de lluvia. La corriente casi arrastró a dos de los peatones que intentábamos cruzar, para llevar elementos de recuperación. Casi anocheciendo la naturaleza nos dio una oportunidad, una ventana, bajó el caudal del río La Florida, cesó el estruendo y con la voluntad y las ganas de continuar seguimos hacia adelante. Nuevos cruces de ríos nos inquietaban, pero en esta oportunidad tuvimos mejor suerte y mejores condiciones climáticas.

Poco antes de llegar a nuestro sitio de pernocta a casi 60% del trayecto de la sierra, tuvimos que detenernos ya que los vehículos remolcador y remolcado estuvieron cerca de volcarse debido a una erosión considerable en el camino, nuevamente el compañerismo, trabajo en equipo y los elementos de recuperación nos ayudaron a salir airosos de esa situación.

Cae la tarde, se oculta el sol y justo en ese instante por consenso llegamos a una meseta o corte de montaña con excelente mirador, allí pernoctamos, llegó el descanso tan ansiado, a reponer energías. Lo primero en nuestras mentes fue saciar el hambre ya que fueron más de 16 horas al volante consumiendo bebidas y comidas rápidas. Armamos campamento y de inmediato aparece la feria del asado, es increíble que esto ya sea una costumbre de nuestro grupo, parece un festival parrillero ya que cada vehículo coloca su parrilla cerca del otro y allí es cuando terminamos cocinando nuestros asados simultáneamente, se supone que cada vehículo es autónomo en materia de alimentación pero en estos asados todos intercambiamos comida. Además en esta oportunidad contamos con una gran guarnición de pasta fría con pollo, celery  y otros ingredientes sabrosísimos gracias al Amigo Daniel Blanco y a su amiga Cáterin.

Es importante mencionar que durante la parrillada conjunta nombramos con merecido merito a dos nuevos miembros oficiales, ellos fueron Tony y Daniel, ambos reunieron los requisitos y aprovechamos este viaje para darles la bienvenida a la familia Aravak, esperamos lo mejor de ustedes y para ustedes durante su trayectoria dentro del grupo.

Con barriga llena y corazón contento, un reducido grupo de amigos comandados por Juan, decidieron revisar el vehículo que presentó problemas, et voilà! Lo resolvieron, era cuestión de calma; grandioso porque ese vehículo pudo continuar el resto del trayecto por sí solo, no era nada grave realmente. El domingo ya en descenso llegamos a Cantagallo (Estado Guárico), de allí nos dirigimos hacia San Juan de los Morros, luego Villa de Cura, parada para almorzar en un restaurante y finalmente ruta hacia casa.

¡Caramba!, no podría cerrar este relato sin mencionar el compañerismo manifiesto durante toda la jornada, amigos, miembros oficiales, invitados, aspirantes etc., todos se comportaron muy bien, la calidad humana superó mis expectativas, paradigmas y etiquetas. A todos los quiero felicitar, estuvo muy bien, con esfuerzo cada vez será mejor.

Un reconocimiento especial para Tony y su equipo por la gran ayuda prestada al vehículo accidentado, a Gregorio y su equipo por secundar esa ayuda, Jesús y Alejandro por la destacada labor de salvamento y recuperación en el río La Florida, a Luis, Gabriel y Juan por el apoyo mecánico prestado, a Daniel, Eleazar, Jorge, Eduardo, Gabriel e Iván por toda la ayuda recibida en cada obstáculo, a todos, cada quien aportó mucho.

Eso fue Belén - Cantagallo, Sábado 5 y Domingo 6 de Mayo de 2012

Mdiez


Aguaro Guariquito / Semana Santa 2012

Album de fotos en Facebook

Arrancamos el jueves 5 de Abril del 2012 a la hora pautada desde la bomba Maitana rumbo a la Finca La Estrella con todo el equipamiento montado en nuestros vehículos. En la vía a la altura de san Casimiro nos alcanzó nuestro amigo Gregorio y su familia.

Sin problemas llegamos a nuestro punto de pernocta aproximadamente a las 08:00 am. La carretera rindió bastante para una caravana de 6 vehículos.

La gran mayoría de los participantes no conocíamos dicha finca. Una vez que llegamos al sitio procedimos a desempacar y armar carpas los que llevaron carpas de piso. Elegimos una ubicación donde la estadía fuese cómoda y tranquila ya que el viaje se tornó familiar por la presencia de las esposas e hijos de los que estamos casados.

A golpe de medio día y con buen sol decidimos dar un paseo por el parque Aguaro Guariquito, en el cual debido a una sequía de unos 4 meses aproximadamente no encontramos ni una gota de agua en los pasos de la entrada. Fuimos a la loma de los aceites en donde nos pudimos deleitar con la inmensa llanura, sitio emblemático de este parque. Tomamos fotos y comimos raspados que venden ahí los lugareños

Procedimos a dirigirnos, con la ayuda del gps, a pozo el burrito con la esperanza de encontrar algún lugar en donde refrescarnos. En el camino pasamos por pozo el burro, el cual estaba repleto de personas que aprovechan la sequía para pernoctar en dicho sitio con su familia en vehículos sin doble tracción. Luego llegamos al llamado pozo el burrito en donde también había una buena cantidad de personas, hecho que no fue impedimento para ocupar una pequeña área aprovechable gracias a que el nivel del agua era relativamente bajo.

Luego de aproximadamente dos horas en el sitio decidimos partir. Seguimos recorriendo el parque y pudimos apreciar que el llamado pozo azul estaba cercado y a lo lejos se podía observar lo sucedido en el sitio: un deslizamiento de tierra lo tapó y en la actualidad solo queda un hueco en la tierra con un montículo dentro de él. Los que tuvimos el agrado de bañarnos en sus ricas aguas lamentamos el hecho y los que no pudieron disfrutarlo solo podrán apreciar lo majestuoso que era en fotos.

Una vez culminado el recorrido y cansados por el viaje desde Caracas procedimos a dirigirnos a descansar en las instalaciones de la Finca La Estrella, lugar que cuenta con buenas instalaciones para los campistas y amantes del off road, sin embargo la mala de atención y poca cordialidad deja mucho que desear.

Cuando llegamos al recinto eran aproximadamente las 06:00 pm. Nos organizamos en la zona de acampamiento y procedimos de manera ordenada a realizar la gran parrillada. Luego de comer y reposar un rato fuimos a la piscina ubicada en el centro de la finca para refrescarnos y relajarnos un rato con nuestros amigos y familiares, para luego irnos a dormir tranquilamente a nuestras carpas. Para nuestra sorpresa llega el encargado en ese momento de la finca con sus acompañantes en avanzado estado de ebriedad. Sin siquiera un buenas noches procedieron a meterse en la piscina hablando en tono despectivo sobre nuestros vehículos y grupo Aravak 4x4. El chalequeo fue bien desagradable, sin embargo por estar en el estado de ebriedad en el que se encontraban muchos nos hicimos la vista gorda ante los absurdos comentarios que emitían y continuamos pasándola bien. Luego se salieron y se fueron a dormir, un grupo pequeño de nosotros continuamos en la piscina simplemente conversando hasta que el sueño pudo más que nosotros y cada quien se fue a dormir en su carpa.

Al día siguiente, viernes santo, al ver que el parque estaba totalmente seco y había clima húmedo elegimos quedarnos en las instalaciones de la finca, de nuevo con la misma frialdad del día anterior no recibimos ni un buenos días de los que ahí se encontraban, simplemente permanecimos en la zona de acampar y gracias al buen ambiente que se creó pasamos un rato bien ameno.

En horas de la tarde decidimos hacer uso del área de parrilla que ahí se encuentra para encender carbones y preparar el almuerzo-cena. Otra vez se hizo presente la falta de atención y cordialidad, sin embargo gracias a que la estadía no era gratis continuamos haciendo uso de dicha instalación.

Aproximadamente a la 1:00 am los amigos del encargado se dieron a la tarea de manejar bicicleta con botella de anís en mano gritando improperios contra el grupo. Afortunadamente los padres del grupo que llevaron a sus niños durmieron en carpas con aire acondicionado y el mismo neutraliza los ruidos externos. Sin embargo los que no teníamos aire acondicionado si tuvimos que calarnos dantesco espectáculo.

Una vez levantados al día siguiente recogimos todo y cuando nos disponíamos a salir lo más temprano posible de dicha finca desgraciadamente el radiador de mi camioneta estaba averiado y tuvimos que ir en otra camioneta a repararlo al sombrero. Corrimos con suerte al encontrar un negocio de radiadores abierto, reparamos y volvimos a la finca.

Ya con todo recogido y pagada la estadía, me entero por mi propia esposa que la señora de mantenimiento indicó que habíamos dejado el recinto parrillero sucio y desordenado, a lo que ella le replicó categóricamente ya que mi esposa en conjunto con las otras mujeres y algunos caballeros del grupo limpiaron, ordenaron y verificaron que todo quedara tal cual como lo encontramos. Lo que pienso es que ella no se percató de quienes fueron los que se acostaron al final de esa noche y el desastre que hicieron. Ya con las camionetas encendidas procedimos finalmente a retirarnos del recinto y volver a Caracas.

¡La experiencia de viajar en grupo es lo máximo! Gracias a la buena actitud y ganas de pasarla bien por parte de los integrantes del grupo el viaje estuvo en grosso modo bien. Sin embargo hechos como la falta de atención e inexistente vocación de servicio por parte de los encargados de la finca convierten un viaje de placer y regocijo en una mala experiencia.

A nivel personal solo puedo recomendar que antes de elegir La Finca La Estrella como su sitio de pernocta estudien bien otras alternativas porque pueden pasar un mal rato de la mano de su propio encargado, como el que lastimosamente vivimos nosotros.

Esperamos que esto sirva de crítica constructiva para estas muy mal manejadas buenas instalaciones turísticas.

Cacique



Segundo Aniversario Aravak

Álbum de fotos en Facebook - Video en Youtube

Finalmente llego la mañana del sábado 24 de marzo, comenzó lo que planeamos durante más de 90 días, el inicio del aniversario de nuestra agrupación ecoturística Aravak. El sitio pautado para celebrar la fecha fue el “Canopy del viento” ubicado en Higuerote - Estado Miranda, se nos ocurrió aquel lugar previa visita de reconocimiento ya que al ver su ubicación, infraestructura, espacios naturales y atracciones pensamos de inmediato en la familia.

Cuando decimos familia no solo nos referimos a los que poseen esposas y e hijos, sino a los que hemos adoptado actitud familiar, esa convivencia que nos lleva a pensar por todos y para todos, ese bienestar que nos conforte a todos por igual.

Canopy del viento nos recibió para disfrutar todo un día con diversas actividades, la más destacada fue la tirolesa, un enorme circuito bien diseñado para la diversión, amenizado por sus dueños y guías, personas integras en su trabajo que nos prestaron todo el apoyo y medidas de seguridad para garantizar que nuestros miembros oficiales, aspirantes, amigos, acompañantes y familiares pasaran una jornada extraordinariamente divertida y segura; en nuestros rostros quedo plasmado esa experiencia inédita para la mayoría, damas, caballeros y niños completaron el circuito el cual demanda gran desempeño físico pero al final nos llenó de alegría y nos dejo con ganas de volver.

Luego de casi tres horas de Tirolesas llegó la gran batalla del Paintball, armamos nuestros equipos, aparejos y fuego!!! Verdes contra negros, los “gorditos” contra los tramposos, definitivamente una noble batalla única, mucho sudor y algo de dolor cuando alguna esfera golpeaba fuera del equipo protector, nada que la emoción no hiciese olvidar. El circuito de Paintball también es extraordinario ya que los competidores pueden tomar dos opciones, la cancha de objetos viejos o los senderos de batallas, dos senderos que conducen hacia una quebrada, una pequeña zona selvática muy especial y emocionante para combatir.

Se acababan las esferas, terminaba la batalla, todos ganadores (incluso los tramposos), agonizaba la energía corporal, el ocaso llegaba, era el sublime anuncio de la llegada de otra etapa de nuestra celebración, la parrillada conjunta. Ya es nuestra costumbre realizar estas parrilladas, cada vehículo y sus ocupantes se encargan de su alimentación, todos con sus parrilleras comienzan la preparación, pero durante el desarrollo de la misma se convierte en un festival parrillero, intercambio de asados, bebidas y compartir en familia para recapitular vivencias o anécdotas de la jornada.

Ver a los niños del grupo aun jugando fue gratificante, ellos todavía tenían energías suficientes, mientras los adultos queríamos comer y beber.

Se apagan los carbones, se apaga el apetito y llega la noche, hora de descansar, todos a sus carpas de techo o de piso, un campamento muy ameno en un excelente engramado cerca de arbustos, duchas y comodidades básicas, todos prestos a reponer energías para la mañana siguiente donde ocurriría la segunda y última etapa de nuestra celebración.

Domingo 25 de Mayo, día de playa, todos enrumbados hacia playa Caimán noreste de Chirimena, allí se disfrutó un día acogedor, excelente clima, excelente música, buen espacio, todo positivo, a llenarse con la energía del mar y el sol. Al final de la jornada existía un poco de tristeza al saber que todo acababa, allí concluía nuestro segundo aniversario, pero también existía alegría porque el hecho de ocurrir, significa que es vida, que celebramos un año más y que logramos realizarlo.

Feliz cumpleaños Aravak, logramos que cumplieras dos años y deseamos con nuestro esfuerzo y dedicación que cumplas muchos más.

Debemos hacer en primer lugar un reconocimiento especial a todos los Aravakeños, amigos y acompañantes, por el excelente comportamiento, por la asistencia, por todo lo positivo. También queremos agradecer a los moderadores y miembros oficiales que colaboraron para hacer posible nuestro aniversario.

Agradecemos al Sr. Manuel, esposa e hijo, al campamento Canopy del Viento y a sus respetuosos guías, aprovechamos para felicitarlo públicamente ya que nosotros, como agrupación ecoturística nos complace encontrar un lugar donde se respete equilibradamente a la naturaleza y que paralelamente se pueda disfrutar de ella sin afectarla, avalamos a Canopy del viento como un sitio ecoturístico y lo recomendamos ampliamente.

Enlace al sitio web de Canopy del viento

Mdiez


La Gran Sabana 2012

Fotos: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.327587700612807.71900.190220167682895&type=1

Salimos el día 1ero de Enero del 2012 de la Bomba PDV Jardines del Cercado en Guarenas con buena puntualidad, sin embargo demoramos un poco mientras terminaban de llegar los de la caravana realicé una inspección de última hora a uno de mis cauchos traseros (gracias a dios), alrededor de las 2:00pm salimos al primer destino que fue Pto. Ordaz, en el camino pocos chubascos de lluvia se nos hicieron presentes, gracias a que la vía no tenia tanto huecos el trayecto fue bastante placentero con la primera carga de gasolina en Puerto Piritu, la segunda en el tigre y ya en Pto. Ordaz, a petición del grupo y en consenso, nos quedamos en un motel  muy bueno con agua caliente y aire acondicionado para así comenzar el trayecto a nuestro destino predilecto con todas las pilas bien cargadas: La Gran Sabana.

Los integrantes de los 5 vehículos que nos dirigimos directamente a Santa Elena de Uairen llegamos totalmente exhaustos pero enormemente satisfechos de haber llegado a  pernoctar ya dentro La Gran Sabana, específicamente en el campamento turístico “Caliope”, donde tuvimos la sorpresa de encontrar que las personas encargadas de dicho campamento era amantes de la naturaleza y la realización de retiros espirituales, los mismos nos recibieron con mucho cariño y nos indicaron que actividades se realizan en ese campamento e igualmente las indicaciones para armar nuestra primera acampada, con hambre y cansancio  hicimos la primera cena en LGS. Luego de una conversadilla cada quien se encerró en su carpa a descansar.

Bien temprano, aproximadamente a las 7am, recogimos y nos dirigimos al pueblo de Santa Elena de Uairen a unos 15 min del campamento de la noche anterior, hicimos una parada para echar el ojo en la cosas que vendían en el centro del pueblo y luego seguimos hasta la línea que nos divide con Brasil. Por supuesto, pasamos a territorio brasilero y ahí disfrutamos medio día de cachaza, carne y caipirinhas. De igual manera conocimos las cosas que venden y compramos unos cuantos souvenirs bastantes simpáticos hechos por los artesanos que ahí se encontraban.

Luego de la comelona en Brasil llegamos al campamento El Paují, una zona excelente para este tipo de actividades al aire libre donde teníamos duchas y baños disponibles para nuestra comodidad, en este campamento llegamos ya anocheciendo así que realizamos de nuevo una cena apreciando el cielo súper estrellado que teníamos por techo. Al día siguiente luego de recargar baterías con un sueño bastante placentero comenzamos el asenso a pie al llamado Abismo, esto es una espectacular vista desde los riscos de las montañas que lindan con el Amazonas, se podía perder fácilmente la vista en una hermosa llanura vegetal que abriga cualquier tipo especie vegetal y fauna silvestre que pueda existir en esa zona de nuestro país. Nos tomamos muchas fotos y llegamos a un pequeño sector llamado el Tercer Mirador luego de recorrer los dos anteriores claro está, pero el espíritu aventurero ya estaba cansado de tanto esfuerzo físico, así que decidimos luego de apreciar durante hora y media espectaculares laderas comenzar el descenso pues de nuevo al campamento donde nos esperaban unas deliciosas duchas bien frías y todo el liquido que cargábamos para rehidratarnos, a titulo muy personal les recomiendo que solo vayan al primer mirador, los otros son casi lo mismo pero muchos más lejos!, de hechos si no estás en buenas condiciones físicas no subas porque no la vas a pasar muy bien.

Partimos aproximadamente a las 3 pm hacia el rio Yuruani y pernoctamos en el campamento Arapena, donde llegamos anocheciendo de nuevo pero sin que eso nos quitara las ganas de hacer la gran parrillada, fue un exabrupto de parrilla donde comimos y bebimos hasta casi reventar, luego la conversa respectiva y a dormir, al día siguiente tipo 7 am de nuevo nos levantamos y hablamos con los organizadores del rafting, actividad que no se pudo concretar desde caracas pero que a la final la realizamos Jorge, Roberto, Carlos y yo (Cacique), una experiencia totalmente nueva para mi persona, bastante agradable para todos y recomendada porque el entretenimiento es máximo y el riesgo es casi mínimo gracias a todos los equipos de seguridad e instrucciones que tienes que llevar para poder realizar dicha actividad. Luego salimos del campamento pasado el medio día y fuimos a San Francisco de Yuruani a comprar más souvenirs, auténticos indios realizan artesanías simplemente maravillosas y continuamos hacia el campamento la Golondrina, en medio del camino paramos en los toboganes de Kawi, en donde solo esperábamos reconocer el área y se terminó convirtiendo en una experiencia bien entretenida gracias a que bajamos a donde está el río y una vez más nos divertimos en grupo lanzándonos en los toboganes naturales formados por el pasar del agua sobre formaciones rocosas inmensas, a parte tenía una especie de plataforma pequeña donde te podías lanzar y pasar un buen rato. Ya luego de quemar alguna etapa infantil que quedaba dentro de nuestro cerebro nos dirigimos al campamento La Golondrina, llegamos solo para visitar y conocer, para nosotros en la próxima oportunidad que vayamos tenemos como punto de acampar ese sitio, se veía fabuloso con todas las caídas de aguas y pozos totalmente bañables donde también se contaban con chozas que podían ser convertidas en habitación para pernoctar tranquilamente. Salimos del campamento rumbo a Sakaika gracias a la habilitación de surtidores de gasolinas con cisternas de combustibles en la vía reabastecimos nuestros vehículos de nuevo en cuestión de 20 min. más o menos para luego llegar tranquilos al campamento Sakaika. La entrada es solo para rústicos ya que las trillas con piedras hacen del camino algo exigente para los vehículos que pasen por ahí, igualmente tenía una medio pared de piedra que con mucha cautela la pasas sin problema y un pequeñito paso de río que menos mal estaba bastante bajo, es decir, no es accesible para todo vehículo, además que tienes que rodar unos 3 kms así. Otra vez llegamos de noche y de paso estaba bastante solitario el camión. Para sorpresa de nosotros cuando llegamos a la zona de acampar está bien habitado por vehículos de doble tracción que simplemente la estaban pasando bien, cero escándalo, cero borrachos , es decir, cero problemas, esta noche realizamos una cenita normal abrimos unas botellas pero el sueño  y el cansancio nos llevo de nuevo a la conversadilla y a dormir. A las 8 am prendimos la cocina e hicimos la arepada sensacional “arepa pa’to el mundo”, recogimos el campamento y nos bañamos en las gloriosas aguas del río, en este campamento en particular hay una caída de agua espectacular que bien merece una buena foto, luego de secarnos y cambiarnos procedimos de nuevo a agarrar carretera .

Al día siguiente visitamos el campamento Manakachi, compramos hielo en los rápidos de Kamoiran y cuando nos dirigíamos al Aponwao nos topamos con que nuestros amigos Bruno y Gregorio estaban llegando a La Gran Sabana. Nos devolvimos al verlos pasar, nos tomamos un par de fotos, hablamos un ratico y seguimos a nuestros destino de ese día: El Aponwao. A mitad del camino me acordé de un sitio majestuoso que había visitado la vez pasada que fui en el 2009, se llama Campamento Meseta. Es un sitio que por su altura es bien interesante la subida y luego que llegas a la meseta como tal te rodeas de 360 grados de pura inmensidad, un sitio bastante bueno. pero hay que ir bien de día ya que el frío no te deja disfrutar de una larga estancia en el lugar. Otra vez de noche llegamos al campamento el Aponwao donde se contaba con duchas y baño, de nuevo se volvieron a prender los carbones y la respectiva comelona no se hizo esperar, con la atenuante de que en este campamento estábamos ya muchísimo más relajados por haber recorrido todo sin inconvenientes. Abrimos botellas y a disfrutar se ha dicho entre baile y comida el ambiente fue excelente para la pachanga, lanzamos fuegos artificiales y encendimos globos para pedir deseos y los lanzamos al cielo (cabe destacar que el mío se cumplió), luego de ya estar exhausto de bromear y conversar de nuevo procedimos a  recargar baterías, para el día siguiente nos levanté el rey del vallenato lastimosamente a las 7am pero bueno, al menos nos hizo disfrutar más temprano del majestuoso salto Aponwao. Fuimos en curiara con todo el ánimo del mundo varios a conocer y otros ya a visitar otra vez, realmente la caminata del Abismo nos entrenó para que esta subida del Aponwao fuera un juego de niños. En 15 min. estábamos arriba, aparte de que cuando estábamos abajo en la caída de agua nos llenamos de toda la energía que emanaba la llovizna creada por el choque del gran caudal de agua con las piedras, ahí abajo había un pozo que disfrutamos mucho los que tuvimos la experiencia de bajar.

Ya luego de tanto recorrido y disfrute el día 7 de enero de 2012 nos propusimos volver a Pto. Ordaz para descansar en el mismo motel del primer día y luego el día 8 de enero, ya súper satisfechos con la aventura vivida, nos volvimos a Caracas, gracias a dios todos llegamos sanos y salvos y con una experiencia súper enriquecedora sobre estas latitudes en territorio venezolano.

La Gran Sabana un sitio sin igual, que uno como venezolano no puede dejar de conocer, cuidar y conservar.

Cacique